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César Moro. El fuego y la poesía. "Amo el amor de ramaje denso, Salvaje al igual de una medusa, El amor-hecatombe"
«Le fascinaban las tinieblas del laberinto que tan bien se acordaban a su terrible erotismo de piedras, de nieve y de murallas»
«Ahora resulta que la función se acaba y cuando apaguen las luces del escenario aún no querré estar sola»
«Cuando el niño era niño, no sabía que era niño, para él todo estaba animado y todas las almas eran una.»
“Sabes mejor que yo que hasta los huesos, solo calan los besos que no has dado… los labios del pecado.”
“Fue en ese cine, ¿te acuerdas? en una mañana al este de Edén. James Dean tiraba piedras a una casa blanca, entonces te besé”
“Era joven y feliz, esperando la llegada de algún tren en la parada, confundida, sin saber que las heridas son el precio de vivir.”
“Las horas de piedra parecen cansarse, el tiempo se peina con gesto de amante. De alguna manera tendré que olvidarte… y nada más…”
«Y mientras yo agonizo, tú, sedienta, finges un negro y pertinaz vampiro que de mi ardiente sangre se sustenta.»
«Hoy sobrevivo apenas a mi suerte, lejano de mi estrella de mi gente. El trance me ha mostrado otra lección: el mundo propio siempre es el mejor.»